domingo, 26 de octubre de 2008

Courtney Crumrin – Cuando Harry Potter tiene mala leche

La publicación y toda la campaña publicitaria alrededor de los volúmenes de nuestra estimada JK Rowling (aquí dejaré que la gente deduzca si este comentario está o no barnizado de ironía) no sólo llevó a gran cantidad de jovencitos y jovencitas a empezar a aficionarse a la lectura, sino que propició un alud de novelas juveniles de temática similar basadas en el principio “si esto vende, echar más leña al fuego no irá demasiado mal” (que para mí viene a ser lo mismo que “si la sal especia la comida, echémosle a la sopa tres quilos que seguro que gustará”). Tengo que ser sincera y reconocer que al principio este dichoso fenómeno me hizo bastante gracia, pero después de ya no sé cuántos años (en algún momento he perdido la cuenta) y no sé ya cuántas sagas empiezo a estar hasta la ranita de Harry Potters femeninos, masculinos, con o sin mascota mágica, con enemigos declarados, amores incomprendidos, et cetera, et cetera, et cetera… Vale que me gusten las historias de hechiceros – yo misma tengo algunas en la cabeza – pero he llegado a un punto que toda esta estrategia comercial ha derivado en un empacho de héroes hechiceros infantiles y/o adolescentes y, en consecuencia, en una recomendada abstinencia de literatura fantástica juvenil.

En todo caso, aún guardo alguna esperanza de que, entre toda la horda de escritores y autores emuladores del universo HP, de vez en cuando pueda aparecer algún producto totalmente innovador o, al menos, relativamente atractivo, razón por la cual nunca dejo de hojear los libros de esa sección. Demostración de que mis predicciones pueden – a veces – ser más certeras que las de Sybil Trelawney, fue tropezar en noviembre del año pasado con el primer volumen de un cómic americano que Norma Editorial había tenido a bien publicar en castellano. Estoy hablando de la saga – o colección, táchese lo incorrecto – de Courtney Crumrin, del autor y dibujante Ted Naifeh.

Para entender bien lo atractivo de esta obra plantéese lo siguiente: cójase a Harry Potter, cámbiesele el carácter de modo que se parezca a Severus Snape (el profe de pociones, personificación de la bordería concentrada), cámbiesele el sexo, colóquesele en un barrio donde el pobre – la pobre, en este caso – tenga todas las papeletas para acabar convirtiéndose en el chivo expiatorio de todos los bajos instintos de sus compañeros de clase, y désele la oportunidad de hacer magia, con todas las posibilidades que ello implica (posibles venganzas, ajustes de cuentas y otros). Siéntese a observar qué pasa a continuación. El resultado: las novelas gráficas de Courtney Crumrin.

Courtney, la protagonista, es una niña de ocho años excepcionalmente inteligente a la que los contactos – bastante áridos – con las personas de su alrededor le han agriado el carácter, al mejor estilo "Doctor House". Sus padres son unos materialistas sin cerebro, obsesionados con el consumo y sin un centavo (los norteamericanos medios, vamos). La gente de su barrio la mantiene al margen y no tiene demasiados amigos. Todo va, aparentemente, a peor cuando sus padres, acuciados por las deudas, aceptan la oferta de un tío lejano, Aloysius Crumrin, de vivir con él en un barrio de gente acaudalada. La mudanza parece anticipar el infierno para la pobre Courtney, que no se acaba de acostumbrar al caserón habitado por extrañas criaturas y además es acosada por los demás niños de la escuela. Una noche, Courtney se cuela en el despacho de su tío y descubre un libro de hechicería. A partir de ese momento, todo cambia y Courtney demuestra poder ser una bruja excepcional… con muy mala leche, eso sí, hasta el punto de que nadie se mete con ella, por lo que pudiera pasar. Es más, con el tiempo, encuentra en el viejo tío Aloysius, en verdad, un hechicero eminente, un alma gemela, alguien que, por fin, la comprende y apoya (de hecho, la tiene que salvar repetidas veces, dado que hay momentos en los que Courtney no puede controlar su curiosidad).

La colección está, por el momento, constituida por seis volúmenes, de los cuales, por ahora, Norma Editorial sólo ha publicado tres.
  1. “Courtney Crumrin and the Night Things” (en cast. “Courtney Crumrin y las criaturas de la noche”), que narra la llegada de Courtney a su nuevo barrio y sus primeras incursiones en el mundo mágico (básicamente, sus primeros encuentros con trasgos y su primera incursión en el Mundo del Crepúsculo).


  2. “Courtney Crumrin and the Coven of Mystics” (en cast. “Courtney Crumrin y la asamblea de místicos”), en el que se presenta en mayor detalle cómo está constituido la sociedad bruja, no tan ideal como parece, y se trata el odio visceral de los hechiceros hacia los habitantes del mundo mágico.



  3. “Courtney Crumrin in the Twilight Kingdom” (en cast. “Courtney Crumrin en el reino del crepúsculo”), en el que Courtney conoce a otros hijos de brujos y acaba metida en un buen lío por su causa.


  4. “Courtney Crumrin Tales: A Portrait of the Warlock as a Young Man”, que es un relato de juventud del viejo Aloysius Crumrin.



  5. “Courtney Crumrin and the Fire-Thief's Tale”, que es la continuación del volumen tres que trata los acontecimientos ocurridos durante un viaje que Courtney y su tío realizan a Europa.



  6. “Courtney Crumrin & the Prince of Nowhere”, que aparecerá publicado en Estados Unidos en diciembre de este año.

En estos momentos tengo en mi haber los tres primeros volúmenes en castellano y el cuarto y el quinto en inglés (vía Amazon) y debo reconocer que aún no estoy aburrida de la trama. Es más, espero con absoluta impaciencia la aparición del sexto volumen y de lo que pueda venir después. Así pues, os recomiendo que, en cuanto tengáis ocasión, echéis un vistazo a este cómic...

Ps: Por cierto, las imágenes de Courtney y tío Aloysius provienen del segundo volumen (Courtney Crumrin y la asamblea de místicos, Norma Editorial, p.12) y del primer volumen (Courtney Crumrin y las criaturas de la noche, Norma Editorial, p. 61), respectivamente.

1 comentario:

Homo libris dijo...

¡Hola!

Tienen muy buena pinta, me los apunto. Gracias por la recomendación.