domingo, 12 de octubre de 2008

Bichos raros, raros - Introducción

El título de este blog debería poder insinuar por dónde tiran mis gustos faunísticos, o, al menos, ésa era mi intención cuando lo redacté.

Cuando entramos en imaginería, no puedo evitar declarar que los hombres lobo son mis “bichos” favoritos. Por diversas razones, casi todas enraizadas en ciertos relatos selectos que tendré que recomendar algún día, y que, para mi sorpresa están perfectamente representadas en la introducción del libro “Hombre lobo insólito”, publicada por Timus Mas (la comparación entre relatos sobre licántropos y otros sobre vampiros es muy clínica, pero acertada, al menos sobre porqué mis preferencias tiran por donde tiran).
Cuando hablamos de fauna en el sentido más científico (criptozoología aparte, con bigfoots, krakens y otras lindezas dando vueltas por ahí), las ranas, y los anfibios, por extensión, concentran todos mis requiebros. ¿Razones? Son pequeños, viscosos y absolutamente adorables. Si tengo que ser sincera, la visión de un buen y voluminoso ejemplar de sapo común (Bufo bufo, incluso el nombre científico es encantador) despierta en mí reacciones similares a las de alguna energúmena ante la visión del ídolo adolescente de turno. No puedo evitar desear cogerlo, besarlo (aunque me salgan sarpullidos o me coloque, por las secreciones cutáneas que, según se rumorea, tienen efectos alucinógenos) y, como toque personal, ponérmelo encima de la cabeza (espero que los que me conozcan sean capaces de entender este perturbador comentario).


Aún así, no está bien discriminar a otras especies que pueden resultar igualmente atrayentes. A lo largo del tiempo, he encontrado en algún documental o algún libro de zoología (de los que compraba mi padre a kilos a Planeta D’Agostini) algún animal que, por una razón u otra, me ha enamorado de alguna manera. Algunos por el nombre, otros por el aspecto, otros por alguna que otra rareza o porque reúnen características tan excepcionales que nadie sabe decir dónde demonios colocarlos en la clasificación (los famosos eslabones perdidos, escribiría algún imbécil de la redacción de ciencia de los periódicos de a pie). Todos ellos forman ahora parte de mi galería personal de mascotas exóticas. Iré presentándolas consecutivamente...

No hay comentarios: