viernes, 10 de enero de 2014

2013

(Con retraso).

Llego a Pisito de Soltera tras las vacaciones de navidad con los Autores y las otras Obras. Me sorprendo pensando “por fin en casita”. Espero que no sea que mi psique me esté diciendo que ansía ser sésil de una vez por todas.

Dudas existenciales: ¿es la carrera académica algo para mí? ¿Estoy al borde de odiar a muertes mis queridos cerebros? ¿Me corto las venas o me las dejo largas? ¿Me van a despedir por acabar la base de datos con dos meses de retraso? ¿Por qué hace un año no podía saber lo que se hoy: habría salido perfecto y estaría respirando tranquila. ¿QUIERO PASAR EL RESTO DE MIS DIAS ASI, CON ESTE SINVIVIR DE PRUEBA Y ERROR?

Escocés Incomprensible: acabamos liados a resultas de una conspiración internacional. Terciaron en el asunto una irlandesa descocada, una británica de madre uruguaya con grandes capacidades organizativas, un venezolano más dicharachero que la rana Gustavo, un tipo local que dio la bendición papal y, bueno, seamos sinceros, Sistero, que fue quien hizo rodar la pelota unos meses antes.

Asumo que los británicos tienen una habilidad especial para pronunciar y escribir mal mi nombre, y que haga lo que haga eso no va a cambiar. (Escoces: “Pero, ANuRa, te juro que deletreé tu nombre perfectamente. Tres veces. Está visto que esto solo te dejará de pasar cuando te cases conmigo y pierdas tu apellido de soltera.” ANuRa lo persigue katana en mano.)

Casa de Brujas, el descubrimiento de que el comic argentino hay que disfrutarlo en original y no en patrio “políticamente correcto”.
 
Tras tres meses viviendo con Escocés, empiezo por fin a descifrar su acento glasgowiano. Escocés aprovecha las circunstancias para presentarme a su familia (de origen irlandés, multitudinaria, no tengo ni idea de quién es quién, pero todos parecen saber quién soy yo. ¡Arrrrrghhh!).

Because of the shoes, I am wearing today. One is called love, the other SSSSSSpain... Dinamarca, here we go.

Primera reunión de la familia del Autor a la que acudo en diez años. Me repito por enésima vez que estas reuniones no son buenas para mi ego. Quizás dentro de diez años me lo vuelvo a pensar. O no.

Más dudas existenciales y ataques de llorera (esta vez por culpa de los códigos estadísticos). Y darme cuenta de la triste verdad: llevaba más de veinte años lidiando con mis ataques de desesperación sola, sin poder llorar a gusto en brazos de alguien porque o bien había cosas mucho mas importantes (“ANuRa, no seas tan egocéntrica, hay quien está peor”) o bien acababa yo con un cabreo supino porque mi interlocutor también empezaba a soltar lagrimitas, haciéndome sentir mal por hacer que otros se sintieran mal. Y más triste aun, que es la primera vez que alguien quien me importa me sostiene en brazos mientras me dice sinceramente, conmigo soltando los mocos, que le hago feliz (lo habitual es “mira que fastidias”).

Escocés se escandaliza porque leo Oglaf. Yo me escandalizo porque no lo lee. (Escocés: “Girls with slingshots? ¿Es otro de esos comics online?” ANuRa: “Nope, aunque a ratos hace antología del alcoholismo y la importancia de cierto tipo de juguetes, ¿eso cuenta?”)
 
Un año leyendo noticias patrias y pensando… no pienso volver. Me niego.

Mis padrinos conocen a Escocés. Entusiasmados. Thumbs up. Prueba superada.

En términos de identificación en una imagen de resonancia magnética, la amígdala es una hijadeputa. Básicamente. Y los límites del lóbulo frontal unos cabrones de cuidado. I hate them… sooo… much…  Tengo que rehacer parte de la base de datos. Mal rayo parta a MiPAV...

Para mi cumpleaños, consigo que Neil Gaiman me firme mi volumen número uno de The Sandman. “Sweet dreams, ANuRa”, me escribe. Awwwww…

Brodera se queda embarazada por segunda vez, esta vez, dicen, quieren un Proyecto de Sobrino. Mientras, Sobrina se dedica a trepar mis estanterías, dicen, llevándose a la cama algún que otro libro de El Barco de Vapor. “Ha salido a la Tía”, dicen. No, la Tía leía esos libros, no los masticaba, en eso ha salido a su Autora. ¿Recuerdas lo que le hiciste a mi primera Barbie, Brodera?

Continúo la colección de Girl Genius, descubro Hack/Slash, me leo toda la colección de comics de Escocés Incomprensible. The Last Man, 100 Bullets, Fables, Invencible, Powers. Escocés descubre Girl Genius, Oglaf, Girls in Slingshots, Go Get a Roomie, y The Sandman.
 
 
Escocés sorprendiéndome con una frecuencia sobrenatural. La ultima: que va a enviar el currículo para una estancia en Suiza de dos años porque, al fin y al cabo, yo adoro Suiza y el quiere también tener La Experiencia Internacional.

No, el himno patrio no es Macarena de Los del Rio. Tampoco The Ketchup Song. No insistas.

Albergo preguntas sobre la influencia del medio en el desarrollo de la persona: ¿Por qué Escoces no puede pronunciar las doble erres y su Brodera si? Fascinante…

Más dudas existenciales: ¿Por qué tengo que ser una neuras y una jodida perfeccionista? ¿Por qué me he metido en una carrera con fuerte componente estadístico cuando sé que la estadística me quita el sueño, me hace sentir lerda y abrir y codificar R me quita años de vida?

Hago de tripas corazón y compro el volumen 5 de Girl Genius por cuatro veces su precio. He alcanzado los abismos del fan incondicional, me digo. Al menos tengo la excusa de que la editorial ha quebrado y nadie sabe cuando se reeditaran los volúmenes o si tendrán el mismo formato. Los doce volumenes con la colección completa (and ongoing) me causan plena satisfacción.

Me hago donante de órganos. Dono mi cerebro a la organización de lucha contra la demencia (tengo historial de demencia frontotemporal en la familia, y la secreta aspiración de no durar lo suficiente para que ésta se manifieste).

Vida en común: nos mudamos juntos en noviembre, en un arranque que combina una alineación extraordinaria en el mercado inmobiliario del pueblo y la Buena Estrella que Tocaya siempre me echaba en cara. Me acostumbro demasiado rápido a dormir abrazada a alguien. No me acostumbro a que Escocés siempre sonría beatíficamente mientras duerme.

I love you, Leah.
 
La entrega de la tesis, con seis meses de retraso y yo golpeándome la cabeza contra el ordenador por culpa del software generador de PDFs.

Puedo decir que una relación se puede medir en quilos. En mi caso, siete quilos extra. En su caso, cuatro quilos menos. O me dedico a cocinar siempre, o Escocés aprende a cocinar algo que no sea precocinados. Bullocks.

Más dudas existenciales: mierdamierdamierda, si no tenía suficiente con qué timón dirige mi vida ahora encima tengo que hacer cábalas porque no quiero tener una relación a distancia con Escoces. Sniff…

Escocés diciéndome que en algún momento me curara la aversión al matrimonio. Yo defendiendo mi posición a base de mordiscos y patadas.


Escocés, en retaliation, pasa el examen del cinturón negro de karate.

Mi nueva heroína favorita se llama Fantomah y es el resultado de una distorsion patriarcal. Es una rubia espectacular a la que, cuando usa sus poderes, su cara se le queda en los huesos. Mensaje subliminal: el poder, en las mujeres, queda feo.


Final Fantasy VII vuelve a mi vida. Se te había echado de menos, Tifa. Nota al margen: ¿Cómo pudo haber un tiempo en el que encontré a Sephiroth sexy? Ahora el que me realmente me mola es Cid.

 
Me doy cuenta de que en 2014 se celebrara la quincena de nuestra graduación. Me paso varios minutos mirándome al espejo intentando cuantificar hasta qué punto he cambiado, si ha sido para bien y si realmente a alguno de mis ex compañeros le importara un pimiento. Me examino a fondo y descubro que no me queda ni una pizca de miseria en ese sentido.

La primera pelea con Escocés tras diez meses de apartenaje acaba con los dos haciendo wrestling. Media hora intentado tirar al otro de la cama, pellizcos, llaves y bloqueos.

Navidades en las Patrias con Escocés Incomprensible. Con toda la familia, para celebrar los setenta y cinco tacos del Autor de Mis Días. Incluidas mis Tías Metomentodo. Presentación oficial. Varios ataques de pánico. Escoces me regala una Nintendo3DS por navidad y se congratula al ver que casi me echo a llorar de la emoción. Más ataques de pánico. Sobrina me da una torta tras decidir que Escoces es tan majo que se lo quiere quedar. Autor se queja de que nos sentamos demasiado juntos. Autora me reprocha no encargarme yo exclusivamente de lavar y planchar la ropa de Escoces. O es que en verdad ¿no lo quiero? (WTF). Sistero, Primísimo y Primísima se parten el culo antes las escenas familiares.

Escocés hace la foto más fotogénica que jamás alguien hizo de mí.

Determino que tengo que hacer dieta después de que el cálculo de mi índice de masa corporal entre por primera vez en la parte baja de la zona de sobrepeso y después de que Paburo-sensei, tras verme el buche, me preguntara alucinado si es que estaba embarazada. Su novia le soltó, con mi aprobación, un buen pisotón.

Acaba el año en El Pueblo Donde William Conoció A Kate, explicándole a todo mundo cómo se comen las uvas.

Me digo que a ver si este año cuido más el blog. Y me doy cuenta de que la principal razón por la cual no escribo es porque el teclado británico no tiene acentos. Aunque corrija siempre me falta la mitad. Ains…

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