miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sobre altos y bajos

Hoy he cometido un error garrafal. Como muchos de vosotros ya sabréis, hoy sale mi artículo en Nature y, bueno, supongo que a causa de la sensación de expectación ante lo inminente (nada más parecido al estado de ánimo previo a entrar a un examen o a que te den las notas), he intentado hacer lista de lo que he conseguido estos años. He concluido que lo más memorable para mí ha sido lo siguiente:


 
  1. He desarrollado mi mala leche. Algunos dirán que la he desarrollado demasiado. Yo diría que suficientemente la retrasé y que hay que compensar
  2. He aprendido a disparar con cerbatanas. Y tengo puntería.
  3. He aprendido cetrería.
  4. He besado un montón de ranas (en sentido taxonómico).
  5. He hecho cómic.
  6. He encontrado mi vocación: ser la mad scientist por excelencia.
  7. Y he encontrado un curro que me gusta, aún a expensas de que no esté segura de si yo le gusto al curro.

 
Y, bueno, he publicado en Nature y, para colmo, ha sido mi primera publicación, pero diría que no es algo merecedor de estar en el ranking de los top seven.

 
Después de hacer estas reflexiones, llegué al extraño estado mental de estar satisfecha conmigo misma, con algún aderezo de orgullo personal y alegría. La de cosas que he vivido… La de cosas que he hecho… La de sitios que he visitado… La de gente que he conocido… La de abrazos que esta gente me ha dado… Y la de gente normal y corriente que ha reconocido que estoy como una p*** cabra pero aún así me han dicho que les caigo bien…

 
Sí, me dejé llevar por la euforia. Ni idea de dónde estaré el año que viene, qué haré y con quién, pero, mirad, por un instante todo estaba bien.

 
Y, entonces, ha sido cuando he metido la pata.

 
He buscado en Google Nuestro el nombre de cierta persona que conocí en su día y que me amargó gran parte de la adolescencia (y yo le dejé, porque aunque no lo creáis, hubo un tiempo en que no era capaz de ver de dónde venían las tortas o, como diría la Primísima, hubo un tiempo en el que yo era más cándida de un Pan Bimbo recién horneado).

 
Y preguntaréis que por qué. Bueno, pues porque esta persona siempre me estuvo dando puñaladas rastreras, dándome a entender que era mucho peor que ella en todos los aspectos (y, cuando no era así, se inventaba razones para desprestigiar mi éxito) y siempre atribuyó mis avances a lo que llamaba mi “buena estrella”. [Sí, mis Autores no fueron los primeros en decir por ahí que estoy donde estoy porque tengo suerte en la vida.] Y, bueno, quería comparar, ver si esta persona, en el caso de que yo rompiera cierta regla y algún día nos encontráramos, podría considerar respetarme por mis logros.

 
Pero lo que al final ha pasado ha sido que he encontrado una foto suya, de frente, sonriendo a la cámara. No sé si es una foto vieja, pero no ha cambiado ni un ápice. Y ha sido tan sólo verla y secárseme la boca, la garganta y las buenas vibraciones.

 
Supongo que hay cosas que jamás se superan.

 
En fin…

 

2 comentarios:

SQUARE SHARK STUDIO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
exseminarista ye-ye dijo...

Lo de las cerbatanas mola, la verdad. Y la cetrería. Y la mala leche (siempre que esté bien dirigida, vamos, no hacia mí) :-)

Yo habría incluido el artículo, pero cada cuál es de su padre y de su madre, cierto es. Pero joer, que tu primer paper sea un Nature..., ¡manda huevos! (Envidia sana cochina, como te dije) :-)

Y lo otro, pues ya sabes, no hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Y a los demás, que les den, hottiayá.

Besos, salud y saludos.

Pdta.: me lo estoy leyendo, pero como aprovecho para ello cuando salgo a fumar y tengo que recapitular y tal... ¡Pero a dios pongo por testigo que me lo acabaré, entenderé y criticaré! O no, o yo qué sé ;-)