Para los que no estéis al tanto, pasó en primavera del 2009, cuando llegué al país para participar en un congreso de antropología y después permanecer mes y medio diseccionando bichos en un museo norteamericano. A continuación copiopasteo el mail que mandé a mis familiares y allegados para notificarles que estaba viva, primero, y relatar lo acontecido, después.
Disfrutadlo.
[Para visualizar mejor la situación, ocurrió a las once de la noche, hora local en Chicago, y la protagonista (yo misma) presentaba un aspecto un tanto penoso tras varias horas de vuelo leyendo el primer libro de Twilight (ya lo sé, terrible decisión). De puertas para fuera era una chica con coleta y gafas (nerdy, nerdy… fallo mío, seguro que desperté instintos de bully), con ojos hundidos, una pesada mochila de ordenador, un poster para el congreso bajo el sobaco, una cajita con un chocolate de Pascua de veinte centímetros de altura (regalo para mi futura roommate, ¡besos,Kris!) en una mano y el pasaporte y la declaración de aduanas en la otra. Como podéis ver, tenía semejante pinta de terrorista que - imagino - dieron incluso la alarma en la Casa Blanca...]
Estoy en territorio yanqui. Y parece que me puedo quedar una temporada. Tuve problemas en la frontera porque no tenía visado (????). Y no, no es que me despistara, ni que no preparara bien el viaje. Juro por mis muertos (que son muchos) que la página web donde consulté si necesitaba o no uno ponía que no era necesario a menos que pasara más de 90 días en el país por una razón u otra.
Pero las exigencias en la frontera, al parecer, son cada vez más enrevesadas...
Tan pronto salgo del avión, me encuentro una cola para el control de pasaportes. Tras un cuarto de espera en la fila de "visitantes o extranjeros con cartilla de residencia", me encuentro con el primer poli.
POLI 1 (no sé si bueno o malo): "¿Qué asuntos tiene usted en nuestro país, señorita?"
YO MISMA: (evitando deliberadamente la palabra "disección", por sus connotaciones) "Soy doctorante en biología y vengo a hacer una colaboración con el Field Museum de Chicago para recoger datos de mamíferos americanos".
POLI 1 (aún sin clasificar): "¿Mamíferos americanos?"
YO MISMA: "Sí, mamíferos americanos. Soy doctorante de biología (repito, por aclarar las dudas)."
POLI 1 (alzando la ceja): "¿Y dónde va a residir, señorita?"
YO MISMA: "En la dirección que le he escrito ahí. Es una habitación de alquiler a corto término."
POLI 2: "Esta es la dirección de un apartamento, señorita."
YO MISMA: ... ("¿Y cuál es el problema", pienso. Toda habitación está en un apartamento, al menos en Europa...)
POLI 1 (despistando aún): "¿Y cuando deja el país, señorita?"
YO MISMA: "El día 16 de mayo"
POLI 1: "¿Seis semanas?"
YO MISMA: "Sí, señor." (Sin saludo marcial)
POLI 1: "Y PUEDE DECIRME, SENYORITA, ¿¿¿¿POR QUÊ NO TIENE USTED UN VISADO????"
YO MISMA: "¿Ah, pero lo necesito?" (cándida yo, la verdad)
POLI 1: "¿Cuándo fue la última vez que estuvo en nuestro país, señorita?".
YO MISMA (alucinando pepinillos, pensando a qué viene esta pregunta): "Hace doce años, en un intercambio escolar..."
Cabe decir que, durante todo el interrogatorio, el tipo me pilló las huellas digitales (soy tan cateta que tuvo que salir del mostrador para enseñarme cómo tenía que poner la mano en el escáner) de las dos manos. No sé si me hizo la foto, la verdad. No me extrañaría que me tuvieran que llamar para que vaya de nuevo al aeropuerto y tomarla.
Volviendo a mi extraordinario relato, antes de comerlo ni beberlo, el poli 1 me encara con el policía 2, al que le da mi pasaporte y le suelta un sucinto "tú te encargas de esto". El poli 2 me vuelve a hacer todo el cuestionario mientras me lleva a un destino sin aclarar (y no, no pregunté ni grité que tenía mis derechos, más que nada porque yo no soy "ciudadana de los Estados Unidos de América", y además, resultaría patético. En todo caso, intenté recordar cuál enmienda era la que siempre se necesita para las interrogaciones, por si las moscas).
POLI 2 (de camino a la recámara): "¿Qué asuntos tiene usted en nuestro país, señorita?"
YO MISMA: (que no salga la palabra "disección") "Soy doctorante en biología y vengo a hacer una colaboración con el Field Museum de Chicago para recoger datos MORFOLÔGICOS de mamíferos americanos".
POLI 2: "¿Mamíferos americanos?" (Cómo les gusta repetirse...)
YO MISMA: "Sí, mamíferos americanos. Soy doctorante de biología."
POLI 2: "¿Cuándo fue la última vez que estuvo en nuestro país, señorita?".
YO MISMA (otra vez...): "Hace doce años, en un intercambio escolar..."
Me lleva a una sala con bancos de madera (desplegables) en la que esperan dos tipos con cara de emigrantes ilegales (asiático y latino, no falla). Me dice que espere allí a que me llamen. Empiezo a hacer cábalas sobre lo incomprensible que les resulta que quiera recoger datos de mamíferos americanos. O quizás es que tengo cara de peligrosa (bueno, tengo unas ojeras de impresión, pero es que son las cuatro de la mañana hora suiza y eso pasa cuentas, la verdad). Empiezo a recordar una historia que alguien me contó sobre una persona que quería hacer turismo en Florida, pero los policías fronterizos la mandaron de vuelta a Europa por haber llevado estupefacientes - medicamentos para dormir - en la maleta. ¿Será mi caso? ¿Dónde acabaré amaneciendo?
POLI 3: "Mrs N.?"
YO MISMA: "Coooominggg!!!" (recojo mis cosas tan rápido como puedo, pero por lo patosa que soy se me cae el poster y un poco más y me tropiezo con mis pies; aún tengo tiempo para sorprenderme de lo bien que ha pronunciado mi apellido).
Me siento (sin aliento) delante del POLI 3, joven, con cara de buena persona, que está delante de un ordenador, con mi pasaporte y mi declaración de aduanas haciendo un abanico en la mano. Se me cruzan los cables y empiezo a tener paranoias como si les va a resultar sospechoso que haya viajado a China recientemente (lo siento, he leído demasiado Mafalda).
POLI 3: " Mrs N., ¿qué está haciendo usted en nuestro país?"
YO MISMA (con síndrome de disco rayado): "Soy doctorante en biología y vengo a hacer una colaboración con el Field Museum de Chicago para recoger datos morfológicos de mamíferos americanos."
POLI 3: "¿Mamíferos americanos?"
YO MISMA: "Sí, mamíferos americanos. Hasta ahora he estado recogiendo datos de especies de Europa y África, pero quería incluir especies americanas en mi estudio (por alguna razón creo necesario hacer una explicación más detallada, evitando de nuevo la palabra "disección")".
POLI 3: "¿Es para su proyecto?"
YO MISMA: "Yes, sir."
POLI 3: "¿Sabe alguien del Museo que usted viene?"
YO MISMA: "Por supuesto" (estoy a un tris de decirle algo así como "si quiere le doy la contraseña de mi dirección de correo y puede usted leer mis mails para comprobar que no miento!!!!"; cómo se llamaba el tipo? Era William Stanley o era William Stancey?)
POLI 3: "Le paga el Field Museum?"
YO MISMA: " Noooo!!!" (omito un "¿¿¿qué va???" pensando que podría ser malinterpretado).
POLI 3: "Entonces, ¿está usted aquí pagando de su bolsillo?"
YO MISMA (con una sinceridad tan transparente que parezco de parvulario): "No, me paga la Universidad."
POLI 3 (alzando la ceja al mejor estilo Zapatero): "¿Le paga la Universidad?"
YO MISMA: "Ehhh, sí, la Universidad me ha dado presupuesto para pagar el viaje de ida y vuelta y para pagar alojamiento."
POLI 3: "¿Cuánto tiempo estará en el país, señorita?"
YO MISMA: "Hasta el día 16 de mayo. ... Seis semanas (añado de coletilla)"
POLI 3: "¿Y por qué no tiene usted un visado?"
YO MISMA: "Porque mi estancia es menor de 90 días."
POLI 3: "Eso no es razón, señorita. El visado depende de la naturaleza de su visita, no de su periodo de permanencia."
YO MISMA: ... (Primera noticia, la verdad... Me invade un profundo sentido de desamparo, sabiendo que esto no es ni culpa mía ni culpa de esta gente, y que aquí se están jugando todas las cartas para enviarme de vuelta Londres).
POLI 3: "¿Cuándo fue la última vez que estuvo en nuestro país, señorita?".
YO MISMA (joer...): "Hace doce años, dos semanas en un intercambio escolar en Wisconsin..." (Romporlt, la familia con la que estuve se llamaba Romporlt, intento recordar).
POLI 3 (suspirando profundamente): "Bueno, dado que está usted tan poco tiempo y no recibe un sueldo propiamente dicho de algún particular o empresa norteamericana, creo que esta vez podemos hacer la vista gorda". (Añada, por favor, que parezco buena persona, si no se me queda esta cara de sospechosa durante todo el periodo de estancia). "Pero la próxima vez me pide un visado de investigador" (Alucino más pepinillos: ¿¿¿¿existe algo así????). "La dejaré entrar en nuestro país con visado de turista, aunque a mi jefe no le parezca bien."
YO MISMA (herida en lo más profundo, qué le he hecho yo a ese hombre?): "¿Puedo preguntar por qué?"
El poli 3 se encoge de hombros tras musitar algo que no supe si interpretar como "es un cabezota" o "tiene un mal día" o vete a saber tú qué. Tras reflexionar un segundo, le pregunto si puedo pedirle un favor.
POLI 3 (riéndose): "Uh, vaya con cuidado, en este país no se puede pedir mucho!" (????)
YO MISMA: "Estooo, ¿podría decirme dónde puedo informarme sobre los visados, para que no vuelva a pasar?" (Un poco más y me pongo a balar como un corderito).
Me lo apunta, me pasa el pasaporte y la declaración de aduanas, se despide educadamente de mí y salgo de allí con semejante chute de adrenalina en las venas que tengo la sensación de que mis piernas andan solas. El hecho de que la habitación en la que he estado esperando esté custodiada por cuatro polis que me hacen pasillo no ayuda mucho, la verdad.
Cuando llego a las cintas de equipaje, el cartel de "equipaje de Londres" ha desaparecido. Por suerte, mi maleta es de un color que no pasa desapercibido (naranja metálico, chillón, a prueba de daltónicos) y no tardo en encontrarla. En todo caso, aún me quedaba la última prueba de fuego: la declaración de aduanas.
POLI 4 (chica, se lee mi declaración de aduanas): "Usted ha puesto aquí que tiene usted comida en su equipaje".
YO MISMA (más envarada que un cadette): "Yes, m'am."
POLI 4 (levantando una ceja): "¿Qué tipo de comida?" (Desespero: si ya lo he escrito en el reverso de la declaración!!!! ¿o será que el chocolate no cuenta como comida en este país?)
YO MISMA (odiándome por pensar justo en ese momento en las otras implicaciones de la palabra): "Chocolate." (No puedo evitarlo, levanto la caja de cartón con los huevos de Pascuas - que he llevado de equipaje de mano - , por si quiere mirar).
POLI 4: "Vaya usted al puesto número 1."
El puesto número uno es un escáner de equipaje. Trago saliva, rezando a la entidad - oh, traición - que, según el diseño inteligente, causó el big bang, para que no me hagan preguntas sobre el kit de disección que llevo en la maleta. El poli del escáner, poli 5, tiene un mostacho encantador, sonríe y, mientras hago inocuos esfuerzos por subir la maleta al podio, me pregunta de dónde vengo. Contesto un Suiza un debilitado (oh, Alan Rickman, necesito un café bien cargado con azúcar).
Cuando estoy recogiendo mis cosas al otro lado del scanner, me pregunta, cándidamente (no puedo evitarlo, me cae bien el tipo):
POLI 5: "¿Que llevas en esa cajita floreada?"
YO MISMA (con una sonrisita en la que se me escapa toda la tensión): "Huevos de chocolate... Chocolate suizo."
POLI 5 (riéndose): "Uy, creo que esos están prohibidos en nuestro país."
Me acabo riendo con él. No lo sabe aún, pero me acaba de alegrar el día. (Y de paso me ha devuelto la fe en una gran parte de la humanidad...)
2 comentarios:
Pues imagínate lo que es aguantar su simpatía cuando encima tienes mono de nicotina (creo que lo detectan y se ceban, los jodíos). O descubrir que tienes restos de maría en la chaqueta (tras una semana en casa muy agitada ;-) mientras ves a lo lejos (no tanto, 5-10 m) un perro con un chaleco que pone algo como "drugs unit". ¡O suplicarle al simpático aduanero que no te abra un frasco de cultivo lleno de medio porque se rompería la esterilidad y perderíamos una línea celular importante! (a pesar de que todo estaba bien explicado en la carta adjunta). O bajar a abrirle la maleta del coche en calcetines (con un tomate, encima, je, era más cómodo conducir así que con las botas) en la frontera con Tijuana, mientras le dices que sólo bajaste a conocer México con una amiga y que no traes nada ilegal (¡pero para qué preguntan!).
Tantas historias que se perderán como lágrimas en la lluvia...
Salud, besos y tal :-)
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