sábado, 6 de agosto de 2011

Otra boda más… ¿otra parejita dispuesta, ya que estamos?

Eduardo y Elena, Elena y Eduardo, se nos han casado.

(Honestamente, people, ¿por qué de repente a todos os da por dejar atrás a la soltería? Es acaso un complot para empujarnos a los solteros de pro al borde del abismo?)

Y, naturalmente, cuando me dijeron que les gustaría contar con una anfibia en la lista de invitados, volé cual Dios Hermes (con ayudita, previo pago, de Iberia) a las Islas Canarias, diciéndoles que era un placer, que sabía que ellos harían lo mismo por mí.

(Aunque, realmente, Eduardo, el comentario de que no, no lo haríais porque el día que eso ocurriera sería la antesala del apocalipsis jodió un puntillo. Yo también te quiero, platónicamente, a ratos incluso a matar…)

Así que, el gran día, me enfajé en mi vestido negro, mis sandalias finas, desempolvé mi quit de maquillaje (ése que sólo mantengo para situaciones desesperadas como bodas, bautizos, comuniones y bochornosos ataques de acné – que no era el último caso, amigos del mal pensar) e hice los ejercicios de yoga necesarios para aguantar con mínimo lastre emocional todos los “que se besen” y “viva los novios” que pudieran cruzárseme en el camino.

(Que al final sólo hubo un “viva” tras el “ala, pues ya estáis casados” y para de contar, que no sé si atribuir a que los canarios tienen mejor maneras que en la Península o a que estaba en el grupo que se quedó en el jardín y los vítores se lanzaron sólo en el salón interior).

Por supuesto, había olvidado que eran Eduardo y Elena los que se casaban.


Los homenajeados

(Lo cual explicaría por qué hubo un par de cosillas que me sorprendieron. Y fue para bien. Ceremonia, vestimenta, organización y corbata de Patricio.)

Por si aún no se lo he contado a nadie, Eduardo y Elena son tipos muy friquis. Son dos canarios que se han ido a vivir a Finlandia (porque no podían ir más lejos, imagino). Elena es traductora de ruso e inglés, trabaja en una guardería, reseña libros infantiles y tiene todas las colecciones de cromos de las películas Disney. Eduardo es mi camello habitual, periodista especializado en culturilla, plan películas, cómics y libros, y autor de un recopilatorio de The Walking Dead. Comparten una de las mayores bibliotecas comiqueras privadas que conozco y son ellos los que los que me han hecho los regalitos friquis que más ilusión me han hecho (obviando ciertas fundas de almohada sangrientas), como mi primera maqueta de dragón, la colección completa de sellos de Lordi o el recopilatorio de películas de Romero. Además, son los responsables directos, tras la mediación de la Autora (y mira que le pesa…), de que durante cinco años pudiera entrar en los Salones de Barcelona con pase de autor.

Resumiendo, que son muy friquis. Y era su boda. Y dado que son tan friquis eso significaba que, por pura estadística, un número razonable de invitados de la boda iban a ser friquis de pro. Muchos de ellos conocidos del Salón.

(Evil grin.)

De izquierda a derecha: Guadalupe, Patricio, Eduardo, Juan Pedro, Elpérez, el recién casado, la anfibia y Paulino (a expensas de una foto mejor en la que salgamos todos, que me he quedado sin la novia y sin Alina…).

No voy a entrar en detalles, Ele, Eduardo, pero sólo os voy a decir una cosa: nunca había estado en una boda en la que me lo hubiera pasado de tan puñeterísima madre como en ésta. Sillón de la reina incluido.

Gracias por compartirlo conmigo. Y aguantar lo que hayáis tenido que aguantar (no recuerdo haberme comportado de manera improcedente… pero for if the flies).

Y espero que esperéis con temor y regocijo el momento en que VOSOTROS tengáis que pasar por el trance.

WAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!!!!!

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Ps: No es que, dadas las circunstancias, os vayan a faltar candidatos, pero me ofrezco para hacer de tiita friqui para los futuros bebitos. (Evil grin, otra vez…)

1 comentario:

exseminarista ye-ye dijo...

Es que los canarios somos así, de natural buena gente y bastante frikis. Ah, espera, que no todo el mundo es como mis amigos, de hecho somos los menos, qué le vamos a hacer.

Salud, besos y..., esto me suena... ;-)