Los responsables de El Rincón de Ninguno han publicado en su blog un dibujo mío, una tarjeta con pretensiones de apoyo incondicional que dibujé la semana pasada para Patricio G. Ducha, el columnista especializado en fandom del periódico La Opinión de Tenerife, a quien habían finiquitado de manera improcedente y sonrojante.
Para mayor detalle sobre el expediente Opiniôn-Patricio, basta que leáis las referencias en el blog anteriormente citado:
– la carta de Patricio exponiendo el tejemaneje,
– la carta de Eduardo Serradilla expresando su justo y comedido enfado (mi reacción, de tener mâs dominio de la lengua escrita – y estar yo mâs curtida en estas lides periodísticas – habrîa sido mucho mâs apocalíptica),
– y la segunda carta de Patricio dando la noticia de que se le han presentado disculpas.
Para los que no estén metidos en harina, los personajes de la tarjeta son el elenco (casi completo, falta Isi, pero es que el tío no me cabía, de ahí que le pusiera su bufanda a la jirafa) de “El Mundo de Sas”, la tira cómica de la que tengo el dudoso gusto de ser autora y que estuvo publicándose desde verano del 2007 de manera irregular en “El Radikal”, el suplemento de cultura de La Opinión de Tenerife (no lo busquéis: dejó de existir – excepto en la memoria – a principios del año pasado). Para ahorrarnos detalles, tan sólo hace falta que sepáis que son un recopilatorio de anécdotas de una voluntaria – posteriormente, cuidadora de animales – en un zoo. Cabe decir que la voluntaria, por supuesto, era yo, no en vano me pasé un añito trabajando de franc en el campo (supongo que tendría que haberle puesto un “basado en hechos reales”, pero no cabía).
Los PDF del suplemento ya no son accesibles por internet, pero las tiras cómicas (si tenéis curiosidad, tiempo, ganas y estáis dispuestos a echaros unas buenas risas a costa de lo simplón del tema*) se publicaron adicionalmente en El Edicto Babilonia, un blog que también – desgraciadamente – ha quedado colgado (por ahora) como proyecto, pero que todavía es accesible por internet.
*Sí, lo sé, es echarme piedras sobre mi propio tejado poner en duda la calidad de la obra, pero mal vais que esperáis la calidad gráfica y la trama magnética de Frank Miller, la verdad…
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