Uno de los argumentos más esgrimidos de mis padres (hasta hace cosa de unos meses, ahora que vivo sola, y lejos, han dejado de darme la murga al respecto) es que vivo demasiado en mi mundo de fantasía. Demasiadas novelas de caballeros, como se diría del Quijote. Demasiados cómics, demasiados libros y demasiadas películas, en mi caso, debo añadir. Bueno, quizás no sea yo la más adecuada para decir esto, por aquello que el adicto es siempre el último que acepta su adicción, pero creo que mis padres exageran. Ni voy a acabar en un psiquiátrico por ver películas de terror, ni voy a perder el mundo de vista sólo porque me sepa de memoria los nombres de todos los personajes de las diversas novelas de fantasía que suelo leer. Pero ya se sabe cómo son los padres. Nunca acaban de digerir las aficiones de los hijos, sobretodo si no les reportan ningún beneficio. Ésa viene a ser, además, la segunda razón por la cual, según ellos, debería dejar de perder el tiempo con esas majaderías, y debería ponerme a trabajar más en mi tesis, o a leer libros de faunística, o a ver documentales de Félix Rodríguez de la Fuente, como debería hacer toda bióloga con ganas de prosperar en la vida. Supongo que lo que no entienden es que todo ello, mis vicios, es algo imprescindible para mí, algo que necesito como respirar, de la misma manera que todos mis conocimientos técnicos me son necesarios para ganarme el sustento. Pero bueno, imagino que pedirles cierta complicidad en todo esto es demasiado.
A lo que iba: este blog. Tema: todo lo que se me pase por la cabeza que tenga que ver conmigo y esos vicios inconfesables (en reuniones familiares) y practicados en la clandestinidad. Espero que quien se anime a leer esto no se aburra o, al menos, al final comparta conmigo parte del cariño que le tengo a esto.
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